Si pensás que un tenista solamente necesita jugar al tenis para mejorar su rendimiento, te estás perdiendo una parte muy importante de su preparación.
Porque una cosa es desarrollar la técnica con la raqueta y otra es preparar el cuerpo para responder a las exigencias de un partido.
Un tenista acelera, frena, cambia de dirección, salta, rota el tronco y golpea la pelota una y otra vez. Y todo eso sucede mientras intenta mantener la precisión, la velocidad de reacción y la concentración, incluso cuando empieza a acumular fatiga.
Entonces aparece una pregunta fundamental: ¿cómo debería entrenar un tenista en el gimnasio para ser más rápido, potente y resistente sin perjudicar su rendimiento en la cancha?
La respuesta no está en levantar el máximo peso posible ni en terminar cada entrenamiento completamente agotado. Está en desarrollar las capacidades físicas que realmente necesita para competir.
- LA FUERZA ES LA BASE DEL RENDIMIENTO
La fuerza es una de las capacidades más importantes para un tenista.
¿Por qué? Porque el jugador necesita producir fuerza con las piernas para desplazarse, frenar y volver a acelerar. También necesita transmitir fuerzas a través del tronco para ejecutar golpes potentes y controlar su cuerpo durante los movimientos.
En el gimnasio se puede trabajar con ejercicios como sentadillas, peso muerto, variantes de zancadas, empujes y tracciones. La elección dependerá de la experiencia del deportista, sus necesidades y su historial de entrenamiento.
Pero hay algo importante: no se trata de hacer todos los ejercicios posibles. Se trata de seleccionar los que permitan desarrollar fuerza de manera progresiva y con una técnica adecuada.
Un tenista que mejora su fuerza dispone de una base física sobre la cual puede desarrollar otras capacidades. Eso no significa que automáticamente vaya a jugar mejor, pero sí que puede mejorar cualidades que después deberá aplicar en la cancha.
- NO ALCANZA CON SER FUERTE: TAMBIÉN NECESITÁS POTENCIA
Imaginá que tenés dos jugadores con una fuerza similar, pero uno puede producir esa fuerza mucho más rápido.
En determinados movimientos deportivos, esa capacidad puede marcar una diferencia importante.
La potencia es fundamental para acciones explosivas, como acelerar hacia una pelota, impulsarse para llegar a un golpe o producir velocidad durante un saque.
Para desarrollarla se pueden utilizar saltos, lanzamientos con balones medicinales y ejercicios explosivos adaptados al nivel del jugador.
Eso sí: la potencia necesita calidad. Si el deportista realiza los ejercicios con una fatiga excesiva y pierde velocidad o control, conviene ajustar la carga, las repeticiones o los descansos.
El objetivo no es terminar destruido. Es producir movimientos rápidos y eficaces.
- LOS CAMBIOS DE DIRECCIÓN SON PARTE DEL JUEGO
En el tenis no alcanza con correr rápido en línea recta.
Muchas veces tenés que desplazarte hacia un lado, frenar de golpe, cambiar de dirección y volver a acelerar para llegar a la siguiente pelota.
Por eso es importante entrenar la capacidad de desacelerar y controlar el cuerpo antes de volver a desplazarse.
Se pueden incorporar ejercicios de desplazamientos laterales, frenadas controladas, cambios de dirección y tareas de reacción.
Pero hay un detalle: correr entre conos de manera planificada no es exactamente lo mismo que reaccionar ante una pelota impredecible.
Por eso conviene combinar ejercicios físicos generales con tareas específicas en cancha. El gimnasio ayuda a desarrollar capacidades; la práctica deportiva enseña a aplicarlas en situaciones reales.
- EL TRONCO Y LOS HOMBROS TAMBIÉN NECESITAN PREPARACIÓN
El saque y los golpes de fondo requieren coordinación entre las piernas, la pelvis, el tronco y el brazo que sostiene la raqueta.
Por eso el entrenamiento no debería centrarse exclusivamente en brazos y piernas.
También conviene trabajar el control del tronco, la estabilidad, la movilidad necesaria y la capacidad de producir y transmitir fuerza durante los movimientos de rotación.
En cuanto a los hombros, el trabajo debe contemplar la fuerza de la musculatura que participa en el movimiento y el control de la articulación, especialmente por la repetición de los golpes por encima de la cabeza.
Esto no significa que un ejercicio específico pueda garantizar que nunca aparezcan lesiones. Significa que una preparación bien diseñada puede ayudar a desarrollar las capacidades físicas necesarias para afrontar las exigencias del deporte.
- ¿Y LA RESISTENCIA? ¿HAY QUE CORRER LARGAS DISTANCIAS?
El tenis combina esfuerzos intensos con períodos de recuperación. La duración de los intercambios, las pausas y el tiempo total de juego pueden variar mucho.
Por eso, la preparación cardiovascular tiene que responder a las necesidades del jugador.
Además de desarrollar una buena base aeróbica, puede ser útil incorporar esfuerzos intermitentes que reproduzcan, de forma progresiva, las demandas del juego.
Pero ojo: jugar partidos, hacer desplazamientos específicos y realizar intervalos intensos ya representa una carga considerable. No siempre tiene sentido sumar más trabajo cardiovascular sin analizar el entrenamiento que el jugador ya está haciendo.
La planificación tiene que considerar el conjunto.
- NO TODOS LOS TENISTAS DEBEN ENTRENAR IGUAL
No necesita lo mismo un chico que recién empieza a competir que un jugador avanzado que participa en torneos constantemente.
Tampoco necesita lo mismo alguien que juega recreativamente dos veces por semana que un deportista que entrena tenis casi todos los días.
Hay que tener en cuenta la edad, la experiencia, las capacidades físicas, las molestias existentes y el calendario de competición.
Durante una etapa de preparación se puede disponer de más tiempo para desarrollar fuerza. Cuando se acumulan partidos, quizás sea necesario reducir el volumen del gimnasio para conservar el rendimiento y favorecer la recuperación.
El mejor entrenamiento no es el que más cansa, sino el que mejor responde a las necesidades del deportista.
CONCLUSIÓN
Si jugás al tenis y querés mejorar tu rendimiento, no te limites a pensar en la raqueta y la técnica.
Preparar el cuerpo también importa.
La fuerza, la potencia, la velocidad, los cambios de dirección, la resistencia y el control corporal deben desarrollarse de forma planificada y complementarse con el trabajo en cancha.
No se trata de entrenar como un fisicoculturista ni de copiar la rutina de otro deportista.
Se trata de construir un cuerpo preparado para las exigencias de tu deporte.
Porque no vas al gimnasio solamente para levantar peso: vas para desarrollar las capacidades que necesitás cuando llega el momento de competir.
Esa es la idea detrás de ELITE, el programa de Escobar Training orientado al desarrollo físico y al rendimiento deportivo mediante planificación, seguimiento y entrenamiento adaptado a las necesidades de cada deportista.
