“Como saludable.”
“Dejé las gaseosas.”
“No como frituras.”
“Entreno varias veces por semana.”
Y, sin embargo, te subís a la balanza y el número prácticamente no cambia.
Entonces aparece la frustración:
”¿Qué estoy haciendo mal?”
La respuesta puede ser mucho más simple de lo que parece.
Porque comer saludable y perder grasa no son exactamente la misma cosa.
COMER SALUDABLE NO GARANTIZA ESTAR EN DÉFICIT
Una alimentación puede estar compuesta principalmente por alimentos de buena calidad y, aun así, aportar más energía de la que necesitás.
Frutos secos.
Aceite.
Pan.
Arroz.
Pasta.
Granola.
Mantequilla de maní.
Todos pueden formar parte de una alimentación saludable.
Pero eso no significa que puedas consumir cantidades ilimitadas si tu objetivo es perder grasa.
La pérdida de grasa requiere un balance energético que, sostenido en el tiempo, favorezca esa reducción.
EL PROBLEMA NO ES UN ALIMENTO
Muchas personas buscan un culpable.
“El pan me hace engordar.”
“Los carbohidratos me hacen engordar.”
“La fruta tiene mucho azúcar.”
“La cena engorda.”
Pero generalmente el problema no está en un alimento aislado.
Está en el conjunto de tus hábitos.
Qué comés.
Cuánto comés.
Cuánto te movés.
Cuánto entrenás.
Cómo dormís.
Y cuánto tiempo podés sostenerlo.
TAMBIÉN PODÉS ESTAR COMIENDO MUY POCO… Y ABANDONANDO
Este es el otro extremo.
Hacés una dieta extremadamente restrictiva.
Pasás hambre.
Eliminás prácticamente todos los alimentos que disfrutás.
Bajás rápido durante un tiempo.
Y después no podés sostenerlo.
Volvés a comer como antes y recuperás lo perdido.
El problema no fue que no pudieras bajar de peso.
El problema fue que el método era imposible de mantener.
EL MOVIMIENTO DIARIO TAMBIÉN CUENTA
Hay personas que entrenan una hora y después pasan prácticamente todo el día sentadas.
Entrenar es importante.
Pero también importa cuánto te movés durante el resto del día.
Caminar.
Subir escaleras.
Hacer tareas.
Moverte.
Mantenerte activo.
Todos esos pequeños movimientos forman parte de tu gasto energético diario.
Por eso, mejorar tu actividad cotidiana puede ser una herramienta muy útil cuando buscás perder grasa.
EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA TAMBIÉN TIENE SU LUGAR
Si tu objetivo es bajar grasa, no significa que tengas que abandonar las pesas y hacer solamente cardio.
El entrenamiento de fuerza ayuda a mantener y desarrollar masa muscular mientras trabajás en la reducción de grasa corporal.
Y además puede mejorar tu capacidad física general.
Por eso una estrategia inteligente no tiene por qué ser:
“Cardio hasta morir.”
Puede combinar fuerza, trabajo cardiovascular y actividad diaria.
NO NECESITÁS HACERLO PERFECTO
Esta es probablemente la parte más importante.
No necesitás comer perfecto los siete días de la semana.
Necesitás construir hábitos que puedas repetir durante meses.
Una salida con amigos no arruina tu progreso.
Una comida diferente tampoco.
El problema aparece cuando una excepción se convierte en la rutina habitual.
¿QUÉ HACER ENTONCES?
En lugar de empezar una dieta extrema el lunes, empezá por ordenar algunas variables:
- aumentá tu actividad diaria;
- entrená con regularidad;
- incorporá suficiente proteína;
- priorizá alimentos nutritivos;
- controlá las porciones;
- tomá suficiente agua;
- dormí mejor;
- y buscá una estrategia que puedas mantener.
No necesitás pasar hambre.
Necesitás organización y constancia.
CONCLUSIÓN
Perder grasa no debería convertirse en una guerra contra la comida.
Tampoco debería depender de una dieta milagrosa.
El objetivo es construir un estilo de vida donde comer mejor, moverte más y entrenar sean cosas normales, no castigos temporales.
No necesitás empezar de cero cada lunes. Necesitás dejar de abandonar cada viernes.
Ese es uno de los principios de Reset: favorecer la pérdida de grasa mientras recuperás actividad, energía y hábitos sostenibles, sin depender de extremos. (Escobar Training)
