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COMO MEJORAR TU POSTURA EN EL GYM Y DEJAR DE ENTRENAR CON MALA TECNICA

Una mala postura durante el entrenamiento puede hacer que un ejercicio que debería ayudarte a mejorar termine generando molestias o limitando tu progreso.

Pero hay algo importante que aclarar: no existe una única “postura perfecta” que tengas que mantener durante todo el día.

Tu cuerpo está diseñado para moverse.

El verdadero objetivo es desarrollar control, movilidad y fuerza suficientes para poder adoptar diferentes posiciones sin perder el control del movimiento.

El primer error: pensar solamente en “ponerse derecho”

Muchas personas creen que mejorar la postura significa caminar con el pecho exageradamente hacia afuera, llevar los hombros constantemente hacia atrás y mantener la espalda rígida.

Eso no necesariamente mejora el movimiento.

En el gimnasio necesitamos aprender a controlar nuestra posición dependiendo del ejercicio.

No vas a tener exactamente la misma postura haciendo una sentadilla que haciendo un remo o un peso muerto.

La técnica importa

Antes de aumentar el peso, deberías dominar el movimiento.

Si para completar una repetición tenés que balancearte, perder completamente la posición o compensar con otras partes del cuerpo, probablemente sea momento de reducir la carga y mejorar la ejecución.

Esto no significa que tengas que entrenar con pesos ridículamente bajos.

Significa que la carga debe permitirte mantener un nivel adecuado de control.

Fortalecer también puede ayudarte

Una buena postura no depende solamente de la movilidad.

También necesitás fuerza.

El trabajo de espalda, abdomen, glúteos y musculatura de la cadera puede ayudarte a desarrollar mayor control corporal.

Ejercicios como remos, variantes de planchas, peso muerto correctamente ejecutado, sentadillas y trabajos específicos de estabilidad pueden formar parte de un programa bien diseñado.

No olvides la movilidad

Si una articulación no tiene suficiente movilidad para realizar determinado movimiento, el cuerpo puede buscar compensaciones en otras zonas.

Por eso, dependiendo de cada persona, puede ser útil trabajar movilidad de tobillo, cadera, columna torácica y hombros.

Pero nuevamente: movilidad no significa hacer estiramientos durante una hora.

Significa mejorar aquellas limitaciones que realmente están afectando tu movimiento.

Una buena postura también se entrena fuera del gimnasio

Si pasás ocho horas sentado y después entrenás una hora, no esperes solucionar todo únicamente haciendo ejercicios de espalda.

Cambiar de posición durante el día, caminar más, levantarte regularmente y evitar pasar períodos excesivamente largos en una misma postura también puede ser importante.

El movimiento cotidiano cuenta.

CONCLUSIÓN

Mejorar tu postura no consiste en encontrar una posición perfecta y mantenerla todo el día.

Consiste en conseguir un cuerpo capaz de moverse bien, controlar diferentes posiciones y tolerar cargas progresivamente mayores.

En el gimnasio, priorizá técnica, control, fuerza y movilidad.

Y recordá algo: una buena técnica no significa que nunca puedas moverte. Significa que sabés controlar el movimiento que estás realizando y adaptar la carga a tu capacidad actual.

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