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CONDROMALACIA ROTULIANA: QUE HACER PARA MEJORAR EL DOLOR DE RODILLA

Primero que nada hay que conocer, ¿que es la condromalacia rotuliana? La condromalacia rotuliana (o condropatía rotuliana) es el reblandecimiento y desgaste del cartílago articular que se encuentra en la cara posterior de la rótula y suele generar una pregunta muy común entre las personas que lo padecen: “¿Tengo que dejar de entrenar?”

En muchos casos, la respuesta es no.

La molestia alrededor de la rótula puede aparecer durante actividades como subir y bajar escaleras, correr, ponerse en cuclillas o permanecer sentado durante mucho tiempo. Y aunque el dolor puede hacer que una persona tenga miedo de mover la rodilla, evitar completamente el movimiento no siempre es la mejor solución.

La clave suele estar en encontrar la cantidad y el tipo de carga que la rodilla puede tolerar y progresar desde ahí.

Primero: no entrenes ignorando el dolor

Una de las peores estrategias es pensar que hay que “aguantar” el dolor para fortalecer la rodilla.

Dolor intenso, inflamación importante, bloqueo de la articulación, sensación de inestabilidad o síntomas que empeoran progresivamente son motivos para consultar con un profesional de salud.

Un diagnóstico adecuado es fundamental porque no todo dolor de rodilla significa exactamente lo mismo.

Fortalecer puede ser parte de la solución

Cuando existe dolor femoropatelar, el trabajo de fuerza puede ser una herramienta importante dentro de la recuperación.

Los músculos del cuádriceps, glúteos y otros músculos de la cadera participan en el control del miembro inferior.

Ejercicios como sentadillas adaptadas, variantes de extensión de rodilla, puentes de glúteos, trabajo de abductores y ejercicios unilaterales pueden utilizarse dependiendo de la persona y de su tolerancia.

Pero no existe una rutina universal.

El ejercicio correcto es aquel que se puede realizar con buena técnica y cuya carga sea tolerable para esa persona.

La progresión es fundamental

No tiene sentido pasar de “me duele la rodilla” a intentar hacer una rutina brutal de piernas.

El objetivo es progresar gradualmente.

Podés comenzar con una variante sencilla, controlar el rango de movimiento, utilizar una carga que puedas manejar y aumentar progresivamente la dificultad.

Con el tiempo, la rodilla debería ser capaz de tolerar más trabajo.

¿Hay que dejar las sentadillas?

No necesariamente.

Muchas veces el problema no es que un ejercicio sea “malo”, sino que actualmente la persona no tolera determinada carga, profundidad, volumen o frecuencia.

Una sentadilla puede modificarse reduciendo el peso, ajustando el rango de movimiento, utilizando una variante diferente o disminuyendo temporalmente el volumen.

La idea no es tenerle miedo al movimiento, sino aprender a dosificarlo.

También hay que mirar el entrenamiento completo

Si una persona entrena piernas cinco veces por semana, corre, juega al fútbol y además duerme poco, quizás el problema no sea solamente un ejercicio.

La carga total importa.

Por eso, mejorar una molestia de rodilla también implica analizar volumen, frecuencia, recuperación, técnica y actividades realizadas fuera del gimnasio.

CONCLUSIÓN

La condromalacia rotuliana no significa automáticamente que tengas que abandonar el gimnasio.

La estrategia suele ser mucho más inteligente: evaluar el problema, adaptar las cargas, fortalecer progresivamente y recuperar la capacidad de movimiento.

Y algo fundamental: si tenés dolor persistente o síntomas importantes, no intentes diagnosticarte solo. Trabajar junto a un kinesiólogo o médico puede ayudarte a determinar qué está ocurriendo y cómo avanzar de manera segura.

El objetivo no es simplemente entrenar sin dolor hoy.

Es conseguir que tu rodilla vuelva a tolerar cada vez más movimiento y carga.

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