Skip to main content

EscobarTraining

Una de las creencias más populares dentro del gimnasio es pensar que cuanto más cansados terminamos una sesión, mejor fue el entrenamiento. Muchas personas salen completamente agotadas, con la camiseta empapada de sudor y la sensación de no poder mover un músculo, convencidas de que eso garantiza resultados.

Pero la realidad es que sentirse extremadamente cansado no siempre significa que hayas entrenado de forma inteligente.

De hecho, muchas veces ocurre exactamente lo contrario.

Es muy común escuchar frases como: “Hoy casi vomito entrenando”, “No podía caminar cuando terminé” o “Quedé destruido, así que fue un entrenamiento espectacular”.

Sin embargo, ninguna de esas sensaciones indica por sí sola que el entrenamiento haya sido efectivo.

Cansancio y progreso no son lo mismo

Lo primero que debemos entender es que el cansancio es simplemente una respuesta del organismo al esfuerzo realizado.

Podés terminar agotado después de correr durante dos horas.

También podés terminar agotado ayudando a una mudanza.

O incluso después de pasar un día entero trabajando físicamente.

Pero eso no significa que esas actividades sean el mejor estímulo para ganar masa muscular o desarrollar fuerza.

En el entrenamiento ocurre exactamente lo mismo.

El objetivo no es cansarse.

El objetivo es generar el estímulo adecuado para producir una adaptación.

Un entrenamiento efectivo tiene un propósito

Cada sesión debería tener un objetivo claro.

Si buscás aumentar la fuerza, la planificación será diferente a la de una persona que busca hipertrofia.

Si entrenás para mejorar tu rendimiento deportivo, el enfoque también será distinto.

Cuando existe una planificación, cada ejercicio, cada serie y cada repetición tienen una razón de ser.

En cambio, cuando el único objetivo es terminar agotado, muchas personas empiezan a agregar ejercicios sin sentido, reducen exageradamente los descansos o aumentan el volumen innecesariamente.

El resultado suele ser más fatiga, pero no necesariamente más progreso.

El exceso de fatiga también puede perjudicarte

Existe una idea equivocada de que cuanto más entrenemos, mejores serán los resultados.

Pero el cuerpo necesita recuperarse para adaptarse.

Si acumulamos demasiada fatiga durante semanas seguidas, es probable que el rendimiento empiece a disminuir.

Algunas señales frecuentes son:

  • Levantás menos peso que antes.
  • Sentís dolores musculares constantemente.
  • Dormís peor.
  • Te cuesta concentrarte.
  • Llegás al gimnasio sin energía.
  • Perdés motivación para entrenar.

En estos casos, seguir aumentando la intensidad rara vez soluciona el problema.

Muchas veces lo que realmente necesitás es recuperar mejor.

El sudor tampoco mide la calidad del entrenamiento

Otra creencia muy extendida es pensar que cuanto más transpiramos, más grasa estamos perdiendo.

El sudor es simplemente un mecanismo que utiliza el cuerpo para regular la temperatura.

No representa grasa derritiéndose.

Podés transpirar muchísimo haciendo ejercicio en un día caluroso y muy poco entrenando en un ambiente con aire acondicionado.

Eso no significa que uno haya sido más efectivo que el otro.

Entrenar inteligente siempre será mejor que entrenar más duro

Los mejores atletas del mundo no buscan terminar destruidos todos los días.

Buscan entrenar lo suficiente para seguir mejorando sin comprometer la recuperación.

Saben cuándo exigir al cuerpo y cuándo disminuir la carga.

Entienden que progresar no depende únicamente del esfuerzo de una sesión.

Depende de la suma de cientos de entrenamientos bien planificados.

Entonces, ¿cómo saber si un entrenamiento fue bueno?

En lugar de preguntarte cuánto te cansaste, podrías hacerte estas preguntas:

  • ¿Pude mantener una buena técnica durante toda la sesión?
  • ¿Entrené con la intensidad que estaba planificada?
  • ¿Me acerqué al esfuerzo que buscaba según mi objetivo?
  • ¿Estoy progresando semana a semana?
  • ¿Podré recuperarme para volver a entrenar con calidad?

Si la respuesta es sí, probablemente estés entrenando mucho mejor que alguien que simplemente termina exhausto.

Conclusión

El cansancio puede formar parte de un buen entrenamiento, pero nunca debería utilizarse como la única medida para evaluar el progreso.

Entrenar bien significa estimular al cuerpo de la manera adecuada, recuperarse correctamente y repetir ese proceso durante meses y años.

No busques terminar destruido cada vez que vas al gimnasio.

Buscá terminar sabiendo que hoy hiciste lo necesario para estar un paso más cerca de tu objetivo.

Porque al final, los resultados no los consigue quien más sufre.

Los consigue quien mejor entrena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *