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EscobarTraining

Muchas personas creen que cada entrenamiento debe ser el más duro de su vida. Entran al gimnasio con la idea de levantar el máximo peso posible, terminar completamente agotados y salir pensando que, si no quedaron destruidos, el entrenamiento no fue efectivo.

Aunque esa mentalidad puede parecer positiva, la realidad es que entrenar siempre al 100% no suele ser la mejor estrategia.

Los deportistas de alto rendimiento no entrenan al máximo todos los días. De hecho, gran parte de su progreso se debe a saber cuándo exigir el cuerpo y cuándo disminuir la intensidad para favorecer la recuperación.

El cuerpo necesita diferentes estímulos

Nuestro organismo tiene una capacidad limitada para recuperarse.

Si todas las semanas entrenamos con el máximo volumen, la máxima intensidad y sin respetar los descansos, llegará un momento donde el rendimiento comenzará a disminuir.

Es ahí cuando muchas personas sienten que dejaron de progresar, que levantan los mismos pesos desde hace meses o que incluso comenzaron a perder fuerza.

No siempre ocurre porque entrenan poco.

Muchas veces ocurre porque entrenan demasiado fuerte durante demasiado tiempo.

La fatiga también se acumula

Cada sesión de entrenamiento genera fatiga.

Parte de esa fatiga desaparece en pocas horas, pero otra parte puede acumularse durante semanas.

Cuando esa acumulación supera la capacidad de recuperación del organismo aparecen algunos síntomas muy frecuentes:

  • Disminuye el rendimiento.
  • Cuesta terminar las rutinas.
  • Aparecen dolores musculares constantemente.
  • Baja la motivación.
  • Dormimos peor.
  • Nos sentimos cansados incluso antes de empezar a entrenar.

En estos casos, seguir agregando más trabajo rara vez es la solución.

La importancia de variar la intensidad

No todos los entrenamientos deben ser iguales.

Existen días donde podemos trabajar con cargas pesadas y otros donde conviene disminuir un poco la intensidad para priorizar la técnica, el volumen o simplemente favorecer la recuperación.

Esta variación permite seguir progresando durante meses sin llevar al cuerpo al límite constantemente.

Entrenar inteligente significa administrar el esfuerzo, no demostrar cuánto podemos sufrir.

La recuperación también es entrenamiento

Cuando hablamos de progresar, muchas personas solo piensan en lo que hacen dentro del gimnasio.

Pero la recuperación también forma parte del proceso.

Dormir bien, alimentarse correctamente y respetar los días de descanso permite que el cuerpo se adapte al entrenamiento.

Sin recuperación no hay adaptación, y sin adaptación no hay progreso.

Conclusión

No gana quien entrena más fuerte un solo día.

Gana quien puede entrenar bien durante todo el año.

Aprender a controlar la intensidad es una de las habilidades más importantes para seguir progresando a largo plazo.

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