Cuando alguien comienza una definición, suele aparecer una tentación muy fuerte: querer ver resultados inmediatamente.
La persona se pesa, ve que no bajó lo suficiente durante una semana y decide comer todavía menos.
Después agrega más cardio.
Después elimina los carbohidratos.
Y finalmente termina haciendo una dieta tan restrictiva que mantenerla se vuelve prácticamente imposible.
Este puede ser uno de los errores más grandes durante una etapa de pérdida de grasa.
Creer que cuanto menos comas, mejor
Para perder grasa necesitás un déficit energético.
Pero existe una diferencia enorme entre un déficit razonable y comer muchísimo menos de lo que necesitás.
Reducir demasiado las calorías puede provocar una caída importante del rendimiento, mayor hambre, fatiga y dificultades para recuperar.
Además, puede hacer que sea más difícil conservar masa muscular.
Querer resultados demasiado rápidos
La grasa corporal no apareció de un día para otro.
Por lo tanto, tampoco debería esperarse eliminarla en pocas semanas.
Una definición bien planteada busca una pérdida progresiva que permita mantener el rendimiento y la masa muscular.
El peso puede fluctuar diariamente.
Por eso es mejor observar tendencias de varias semanas en lugar de reaccionar ante cada cambio de la balanza.
El segundo error: aumentar el cardio indiscriminadamente
Si el peso no baja durante algunos días, no significa automáticamente que necesites una hora adicional de cardio.
Primero hay que analizar el contexto completo.
¿Estás cumpliendo realmente con tu alimentación?
¿Cambió tu actividad diaria?
¿Estás reteniendo más líquidos?
¿Dormiste bien?
¿Pasaron suficientes semanas como para evaluar el progreso?
Tomar decisiones impulsivas puede hacer que la definición termine siendo mucho más difícil de sostener.
El tercer error: abandonar las pesas
Algunas personas piensan que durante una definición deben hacer muchísimo cardio y reducir el entrenamiento de fuerza.
Pero si querés conservar músculo, el entrenamiento de fuerza sigue siendo fundamental.
El objetivo durante una definición no debería ser simplemente ver bajar el número de la balanza.
Queremos que una mayor proporción de esa pérdida corresponda a grasa corporal.
El cuarto error: eliminar completamente los carbohidratos
No necesitás eliminar los carbohidratos para perder grasa.
Podés incluir arroz, papa, avena, frutas, pan o pasta dentro de una alimentación destinada a perder grasa.
Lo importante es controlar la cantidad total de energía y mantener una alimentación equilibrada.
El quinto error: pensar que una comida arruina toda la definición
Comer algo fuera del plan no significa que hayas perdido todo el progreso.
El resultado depende de lo que hacés de manera habitual.
Una comida no construye un físico.
Y una comida tampoco lo destruye.
El problema aparece cuando una excepción se transforma en varios días de descontrol.
La definición debería ser una etapa, no una forma de vivir
Una definición es una herramienta para reducir grasa corporal.
No debería convertirse en una alimentación extremadamente restrictiva durante todo el año.
Una vez alcanzado el objetivo, es importante volver progresivamente a una alimentación que permita mantener los resultados y recuperar un equilibrio sostenible.
Conclusión
El peor error durante una definición no necesariamente es comer un alimento “prohibido”.
Muchas veces es querer avanzar demasiado rápido.
Reducir calorías de manera excesiva, hacer cardio sin control y abandonar el entrenamiento de fuerza puede terminar perjudicando aquello que realmente querías conseguir.
Una buena definición no consiste en hacer todo lo posible para perder peso. Consiste en hacer lo necesario para perder grasa mientras conservás la mayor cantidad de músculo y rendimiento posible.
Ese es el verdadero objetivo.
