Una definición no debería sentirse como un castigo.
Sin embargo, muchas personas creen que para perder grasa tienen que pasar hambre, eliminar todos los alimentos que les gustan y entrenar hasta quedar completamente agotadas.
El problema es que una estrategia demasiado agresiva puede funcionar durante unas semanas, pero suele ser muy difícil de mantener.
El objetivo debería ser perder grasa preservando la mayor cantidad posible de masa muscular y manteniendo una buena calidad de vida.
Empezá con un déficit razonable
Para perder grasa necesitás consumir menos energía de la que gastás durante un período sostenido.
Pero eso no significa comer lo mínimo posible.
Un déficit demasiado agresivo puede aumentar el hambre, reducir el rendimiento y dificultar la recuperación.
Por eso, generalmente es preferible utilizar un déficit moderado que puedas sostener.
Priorizá la proteína
Durante una etapa de pérdida de grasa, la proteína adquiere todavía más importancia.
Ayuda a preservar masa muscular y puede contribuir a controlar el hambre.
Distribuirla entre varias comidas puede hacer que la alimentación sea mucho más llevadera.
Elegí alimentos con volumen
Verduras, frutas, papas, carnes magras, pescados, lácteos bajos en grasa y legumbres pueden ayudarte a comer porciones satisfactorias sin consumir una cantidad excesiva de calorías.
No necesitás comer pequeñas cantidades de alimentos extremadamente densos en calorías todo el día.
No elimines completamente lo que te gusta
Una de las mejores formas de abandonar una dieta es prohibirte absolutamente todo.
Si te gusta comer pizza, chocolate o hamburguesas, no necesariamente tenés que eliminarlos.
Podés aprender a incorporarlos de manera estratégica y controlar las cantidades.
La alimentación perfecta durante diez días sirve menos que una alimentación buena que puedas mantener durante seis meses.
Seguí entrenando fuerza
Si tu objetivo es mejorar tu composición corporal, no deberías abandonar las pesas simplemente porque estás intentando perder grasa.
El entrenamiento de fuerza proporciona un estímulo importante para conservar la masa muscular.
La idea no es entrenar cada vez más.
Es intentar mantener el rendimiento mientras reducís progresivamente la grasa.
Dormí bien
El sueño también puede influir en el control del hambre, el rendimiento y la recuperación.
Una persona constantemente privada de sueño puede encontrar mucho más difícil mantener buenos hábitos alimentarios.
La definición no se construye solamente en la cocina.
También se construye durante la noche.
Conclusión
Perder grasa no debería significar vivir con hambre.
Una buena definición consiste en crear un déficit energético razonable, consumir suficiente proteína, entrenar fuerza, moverte, dormir y aprender a controlar las cantidades sin prohibirte absolutamente todo.
La mejor dieta no es la que te hace bajar más rápido.
Es la que te permite llegar a tu objetivo sin destruir tu relación con la comida y sin perder todo lo que construiste en el gimnasio.
