Cuando alguien quiere perder grasa, muchas veces aparece la idea de que cuanto más cardio haga, mejores serán los resultados.
Entonces empieza con 20 minutos.
Después 40.
Después una hora.
Y finalmente termina haciendo cardio todos los días mientras intenta mantener el entrenamiento de fuerza.
Pero más cardio no siempre significa mejores resultados.
La pregunta correcta es: ¿cuánto cardio necesitás realmente?
¿Para qué sirve el cardio?
El entrenamiento cardiovascular puede mejorar la capacidad cardiorrespiratoria, ayudar a aumentar el gasto energético y favorecer diferentes aspectos de la salud.
Caminar, correr, andar en bicicleta, nadar o utilizar máquinas cardiovasculares son diferentes formas de incorporarlo.
No necesitás realizar siempre la misma actividad.
¿Cuánto cardio deberías hacer?
La cantidad depende de tu objetivo, tu nivel de entrenamiento y el resto de tu actividad física.
Como referencia general, las recomendaciones para adultos suelen situarse alrededor de 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o aproximadamente 75 minutos de actividad vigorosa, además del entrenamiento de fuerza.
Pero esto no significa que tengas que cumplir exactamente ese número para conseguir resultados.
Es una referencia de salud general, no una fórmula obligatoria para perder grasa.
¿Necesitás cardio para perder grasa?
No necesariamente.
La pérdida de grasa depende principalmente de mantener un déficit energético.
Podés generar ese déficit mediante una combinación de alimentación, entrenamiento y actividad física diaria.
El cardio simplemente es una herramienta que puede ayudarte a aumentar el gasto energético y mejorar tu condición cardiovascular.
No olvides caminar
Muchas personas se concentran en hacer una hora de cardio y pasan el resto del día sentadas.
Aumentar tu actividad cotidiana puede ser una estrategia muy interesante.
Caminar más, subir escaleras, moverte durante el trabajo o simplemente evitar pasar tantas horas sentado puede aumentar considerablemente tu gasto energético diario.
¿Cardio antes o después de las pesas?
Depende de tu prioridad.
Si tu objetivo principal es ganar fuerza o masa muscular, generalmente conviene darle prioridad al entrenamiento de fuerza y colocar el cardio después o en otro momento.
Si tu objetivo principal es mejorar el rendimiento cardiovascular, entonces el orden podría cambiar.
Lo importante es que una modalidad no perjudique demasiado la calidad de la otra.
¿Y si hago demasiado cardio?
Más no siempre es mejor.
Una cantidad excesiva puede aumentar la fatiga y dificultar la recuperación, especialmente si también entrenás fuerza con alta intensidad.
El objetivo es encontrar la cantidad mínima efectiva que te permita avanzar y que puedas sostener.
Conclusión
El cardio es una herramienta excelente, pero no necesitás convertirte en una máquina de hacer cardio para conseguir resultados.
Combiná entrenamiento de fuerza, actividad cardiovascular, movimiento diario y una alimentación acorde a tu objetivo.
El mejor programa de cardio no es el que te deja destruido.
Es el que mejora tu salud y rendimiento sin impedirte recuperarte y progresar.
