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La creatina es uno de los suplementos más estudiados en el mundo del deporte y, al mismo tiempo, uno de los que más dudas genera.

¿Hace retener líquidos? ¿Te hace engordar? ¿Es mala para los riñones? ¿Hay que tomarla solamente los días que entrenás? ¿Tenés que hacer una etapa de carga? ¿Si dejás de tomarla perdés todo el músculo?

Con tanta información circulando en redes sociales, es normal no saber qué creer.

Por eso, en este artículo vamos a separar algunos de los principales mitos de la realidad.

¿Qué es realmente la creatina?

La creatina es un compuesto que nuestro organismo produce naturalmente y que también podemos obtener a través de determinados alimentos.

Una parte importante se almacena en los músculos en forma de fosfocreatina y participa en la producción rápida de energía durante esfuerzos de alta intensidad.

Por eso puede ser especialmente útil en actividades como el entrenamiento de fuerza, los sprints o esfuerzos explosivos.

La suplementación con creatina permite aumentar los depósitos musculares de creatina y fosfocreatina, favoreciendo la capacidad de realizar esfuerzos repetidos de alta intensidad.

MITO 1: “La creatina te hace engordar”

No exactamente.

La creatina puede provocar un aumento del peso corporal, especialmente durante las primeras semanas, debido principalmente a un aumento del agua dentro del músculo.

Esto no significa que estés acumulando grasa.

De hecho, muchas personas notan que sus músculos se ven algo más llenos después de comenzar a suplementarse.

El aumento de grasa corporal depende principalmente de un exceso sostenido de calorías, no de la creatina.

MITO 2: “La creatina daña los riñones”

En personas sanas, la evidencia disponible no muestra que la creatina monohidrato utilizada en dosis habituales cause daño renal.

Sin embargo, si una persona tiene una enfermedad renal diagnosticada o alguna condición médica particular, debería consultar con un profesional de la salud antes de comenzar a suplementarse.

No tiene sentido utilizar un suplemento sin tener en cuenta el contexto individual.

MITO 3: “Tenés que hacer una etapa de carga”

No es obligatorio.

Una estrategia frecuente consiste en consumir alrededor de 3 a 5 gramos diarios de creatina monohidrato.

También existe la posibilidad de realizar una fase de carga con dosis mayores durante algunos días para saturar más rápidamente los depósitos musculares.

Pero si no hacés carga, simplemente tardarás algo más en alcanzar esa saturación.

La clave está en la constancia.

MITO 4: “Solo tenés que tomarla los días que entrenás”

La creatina funciona por acumulación en el músculo.

Por eso, para mantener los depósitos elevados, lo más práctico es consumirla todos los días.

Entrenes o descanses.

No necesitás tomarla exactamente antes o después del entrenamiento.

Lo importante es incorporarla de manera constante.

MITO 5: “Si dejás de tomar creatina perdés todo el músculo”

Tampoco.

Al dejar de suplementarte, los depósitos musculares de creatina vuelven progresivamente hacia sus niveles habituales.

Es posible que disminuya parte del agua asociada al almacenamiento de creatina y, por eso, el peso corporal pueda bajar ligeramente.

Pero eso no significa que hayas perdido automáticamente todo el músculo que desarrollaste.

El músculo ganado mediante entrenamiento y alimentación no desaparece simplemente por dejar un suplemento.

¿Cuál creatina elegir?

La forma más estudiada es la creatina monohidrato.

No necesitás buscar una creatina con nombres complicados, mezclas especiales o promesas extraordinarias.

Una creatina monohidrato de buena calidad es suficiente para la mayoría de las personas que desean suplementarse.

¿La creatina reemplaza una buena alimentación?

Nunca.

La creatina puede mejorar determinados aspectos del rendimiento, pero no compensa una mala alimentación, falta de entrenamiento o poco descanso.

Pensala como una herramienta dentro de un sistema mucho más grande.

Conclusión

La creatina no es un producto mágico, pero tampoco es el suplemento peligroso que muchas veces se presenta en redes sociales.

Es una de las ayudas ergogénicas con mayor respaldo científico para mejorar el rendimiento en esfuerzos de alta intensidad y favorecer las adaptaciones al entrenamiento de fuerza.

Si decidís utilizarla, la estrategia más sencilla suele ser mantener una dosis diaria de creatina monohidrato y ser constante.

El verdadero resultado no viene del suplemento por sí solo.

Viene de combinar entrenamiento, alimentación, descanso y constancia.

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